Esto sucedió por los años 1919 en el distrito de Hualmay de la ciudad de Huacho.
En estos tiempos las calles de Hualmay estaban cercados por árboles coposos de gran tamaño, las casas eran de adobe, de quincha, de esteras o totoras alejadas unas de otras; por eso que al caminar por sus calles daba un poco de miedo solo se escuchaba el mover de los árboles y el soplar del viento.
lunes, 1 de agosto de 2011
La Huasa, última terrateniente de Santa María (Huacho - Lima)
Allá por los años 1890, existió en la campiña de Santa María, un personaje muy querido y ligado al desarrollo de la campiña. “La Huasa” una de las ultimas terratenientes de descendencia Inca en nuestro pueblo, se dice que esta importante dama tenia sus dominios en casi toda Pampa de Animas, Jopto y Santa Rosalía. Gran parte de sus tierras eran netamente agrícola, se dedicaba también a la ganadería y a la crianza de aves, contaba con un gran numero de peones, en su mayoría descendientes incas que tenían sus moradas en la parte alta de la campiña, es decir por los arenales que hoy existen por la Pampa de Animas y el camino que va hacia Santa Rosalía.
Estos personajes según versiones orales de la fecha, eran hombres callados, de baja estatura y de piel trigueña y poco comunicativa, pues gran parte de ellos no se relacionaban mucho con los demás trabajadores procedentes de otros lugares de la campiña y del barrio de Amay, que prestaban sus servicios en los fundos de la referida señora.La Huasa, era una típica mujer de armas tomar, de carácter fuerte y voz gruesa, que a la mínima expresión ordenaba a sus peones cumplir con sus faenas diarias; Acostumbraba a supervisar sus campos diariamente montada en su caballo blanco, mujer de cabellos largos y rubios que le llegaban hasta la cintura, su tez trigueña curtida por el sol del campo le hacia mas temible, toda vez que a menudo se le veía cabalgar con su pistola al cinto.
Estos personajes según versiones orales de la fecha, eran hombres callados, de baja estatura y de piel trigueña y poco comunicativa, pues gran parte de ellos no se relacionaban mucho con los demás trabajadores procedentes de otros lugares de la campiña y del barrio de Amay, que prestaban sus servicios en los fundos de la referida señora.La Huasa, era una típica mujer de armas tomar, de carácter fuerte y voz gruesa, que a la mínima expresión ordenaba a sus peones cumplir con sus faenas diarias; Acostumbraba a supervisar sus campos diariamente montada en su caballo blanco, mujer de cabellos largos y rubios que le llegaban hasta la cintura, su tez trigueña curtida por el sol del campo le hacia mas temible, toda vez que a menudo se le veía cabalgar con su pistola al cinto.
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El Toro de Catalina Huanca (Huacho - Lima)
El Toro Huanco Desde el año 1945 hasta promediar el año 1970, los vecinos de Santa Maria y Hualmay dedicados a la agricultura y a la ganadería en pequeña escala, en época de escasez de pasto llevaban en forma conjunta a pastear sus reces en la conocidísimas “Lomas de Lachay” situado a 50 Km. al sur de Huacho.
Las lomas de Lachay siempre fue un lugar de verdes pastizales, sobre todo en los meses de invierno cuando el pasto se escasea en los terrenos de cultivo de los pequeños agricultores de estos dos distritos, así como también los ganaderos en menor escala de Sayán y Huaral. Cada comunidad campesina albergaba al reedor de 300 cabezas de ganado vacuno, pastoreada por sus propietarios que iban apertrechados con todo lo necesario para pernoctar todo el tiempo de pastoreo que eran aproximadamente de 25 a 30 días. Concluida el tiempo de pastoreo, las comunidades campesinas reunían sus ganados para la verificación de rutina, para luego partir el regreso a casa. Cierto día al finalizar el rodeo a la media noche sucedió algo insólito, se escuchó un ruido ensordecedor por lo cual las reces se espantaron y huyeron despavoridos en diferentes direcciones.Las personas que cuidaban las reces no podían controlar el desbande descomunal del ganado. Nadie veía nada, pero todos decían el “Toro Huanco” y así sucedía cada en temporada de pastoreo. Durante la estampida se perdían algunas reces que se desbarrancaban de las lomas y quedaban como comida para las aves de rapiña. En cierta ocasión el comunero Jacinto Chinchay, perdió su mejor torillo, no lo encontraba por ningún lugar, busco a su animal por varios días internándose hacia quebradas lejanas, logrando ubicarlo en una de las quebradas situada a dos días de camino del lugar de pastoreo. Cuando estuvo cerca del animal don Jacinto comenzó a tener temor, atardecía ya, el sol se ocultaba lentamente y las piedras alumbraban como si fueran faros de carro, Jacinto logro sacar a su torillo, se ideo la manera de ubicarse bien colocando señales donde las piedras alumbraban. Pasado varios años cuenta esta aventura a un amigo que según se dice le había pasado la misma historia en el cerro llamado el “Toro” ubicado en la Pampa de Animas en el distrito de Santa Maria, que al final resulto ser un gran “TAPADO” oculto por los antiguos Incas.Según los brujos y espiritistas de la zona confirman que lo sucedido a Jacinto Chinchay fue el entierro de un gran tesoro, que posiblemente perteneció a “Catalina Huanca” de ahí viene el nombre de “Toro Huanco” porque alguien tenía el dato de dicho tesoro que se encuentra en el lugar donde señalo don Jacinto Chinchay.
Por Julio Solórzano Murga
Fuente: http://www.huacho.net/
Las lomas de Lachay siempre fue un lugar de verdes pastizales, sobre todo en los meses de invierno cuando el pasto se escasea en los terrenos de cultivo de los pequeños agricultores de estos dos distritos, así como también los ganaderos en menor escala de Sayán y Huaral. Cada comunidad campesina albergaba al reedor de 300 cabezas de ganado vacuno, pastoreada por sus propietarios que iban apertrechados con todo lo necesario para pernoctar todo el tiempo de pastoreo que eran aproximadamente de 25 a 30 días. Concluida el tiempo de pastoreo, las comunidades campesinas reunían sus ganados para la verificación de rutina, para luego partir el regreso a casa. Cierto día al finalizar el rodeo a la media noche sucedió algo insólito, se escuchó un ruido ensordecedor por lo cual las reces se espantaron y huyeron despavoridos en diferentes direcciones.Las personas que cuidaban las reces no podían controlar el desbande descomunal del ganado. Nadie veía nada, pero todos decían el “Toro Huanco” y así sucedía cada en temporada de pastoreo. Durante la estampida se perdían algunas reces que se desbarrancaban de las lomas y quedaban como comida para las aves de rapiña. En cierta ocasión el comunero Jacinto Chinchay, perdió su mejor torillo, no lo encontraba por ningún lugar, busco a su animal por varios días internándose hacia quebradas lejanas, logrando ubicarlo en una de las quebradas situada a dos días de camino del lugar de pastoreo. Cuando estuvo cerca del animal don Jacinto comenzó a tener temor, atardecía ya, el sol se ocultaba lentamente y las piedras alumbraban como si fueran faros de carro, Jacinto logro sacar a su torillo, se ideo la manera de ubicarse bien colocando señales donde las piedras alumbraban. Pasado varios años cuenta esta aventura a un amigo que según se dice le había pasado la misma historia en el cerro llamado el “Toro” ubicado en la Pampa de Animas en el distrito de Santa Maria, que al final resulto ser un gran “TAPADO” oculto por los antiguos Incas.Según los brujos y espiritistas de la zona confirman que lo sucedido a Jacinto Chinchay fue el entierro de un gran tesoro, que posiblemente perteneció a “Catalina Huanca” de ahí viene el nombre de “Toro Huanco” porque alguien tenía el dato de dicho tesoro que se encuentra en el lugar donde señalo don Jacinto Chinchay.
Por Julio Solórzano Murga
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EL Tesoro (Huacho - Lima)
Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en dicha pasaron los años y estos murieron. Los nuevos inquilinos eran de ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía: “Caigo o no caigo......” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.
Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.
Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz: “Caigo o no Caigo .........” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.
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EL Perro pulgoso (Huacho - Lima)
Cuentan los antiguos moradores de Hualmay, que en el barrio el Tropezón había un perro que se aparecía solamente por las noches y comenzaba a rascarse el cuerpo de tantas pulgas que tenía, el animal recorría casi todo el barrio en busca de sus alimentos, pero nadie le daba nada, los días pasaban y el pobre animalito era echado por los vecinos del lugar para que no les dejara sus pulgas, le tiraban de palo, le aventaban agua fría y lo correteaban a pedradas.
Cierta vez en una alejada chocita de esteras que estaba habitada por unos paisanitos llegados de Huaraz, el perro comenzó a frecuentar muy seguido por las noches, el barón de la chocita se levanto a ver de quien se trataba y al ver al perro que se rascaba le cómenos a llamar con mucho cariño ofreciéndole su amistad, cosa que el animal rechazo en su primera instancia, pasado las noches siguientes, el perro nuevamente apareció por la choza de estos personajes humildes, de acuerdo a su pobreza comenzaron a darle de comer en un pote de calabaza, pan frió remojado con agua de trigo pelado. Una vez que el animal se hizo amigo de los paisanitos, estos comenzaron a despulgarlo con mucha paciencia durante la media noche. Así sucedió por varias oportunidades, hasta que un buen dia el perro comenzó a rascarse delante de ellos que asombrados veían como caían las pulgas al suelo, tuvieron tanta paciencia y pena por el animalito que no atinaron a echarlo, sino mas bien trataron de alimentarlo para que pueda irse tranquilo, al otro dia muy temprano al levantarse la pareja encontraron varias pepitas de oro justo en el lugar donde el perro se había rascado. Esta pareja muy emocionada recogió las pepitas de oro, llegando a reunir una gran cantidad de ellos, que les servio para poder comprar el terreno donde estaban viviendo, llegando a construir su casa de material noble, al que llamaron con mucho cariño "La Villa del Perro Pulgoso".
Fuente: http://www.huacho.net/
Cierta vez en una alejada chocita de esteras que estaba habitada por unos paisanitos llegados de Huaraz, el perro comenzó a frecuentar muy seguido por las noches, el barón de la chocita se levanto a ver de quien se trataba y al ver al perro que se rascaba le cómenos a llamar con mucho cariño ofreciéndole su amistad, cosa que el animal rechazo en su primera instancia, pasado las noches siguientes, el perro nuevamente apareció por la choza de estos personajes humildes, de acuerdo a su pobreza comenzaron a darle de comer en un pote de calabaza, pan frió remojado con agua de trigo pelado. Una vez que el animal se hizo amigo de los paisanitos, estos comenzaron a despulgarlo con mucha paciencia durante la media noche. Así sucedió por varias oportunidades, hasta que un buen dia el perro comenzó a rascarse delante de ellos que asombrados veían como caían las pulgas al suelo, tuvieron tanta paciencia y pena por el animalito que no atinaron a echarlo, sino mas bien trataron de alimentarlo para que pueda irse tranquilo, al otro dia muy temprano al levantarse la pareja encontraron varias pepitas de oro justo en el lugar donde el perro se había rascado. Esta pareja muy emocionada recogió las pepitas de oro, llegando a reunir una gran cantidad de ellos, que les servio para poder comprar el terreno donde estaban viviendo, llegando a construir su casa de material noble, al que llamaron con mucho cariño "La Villa del Perro Pulgoso".
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El Perro Negro (Huacho - Lima)
Cuenta el Sr. Abraham Oyola Sánchez de 69 años de edad, que en sus años mozos se dedicaba a la pesca. En una oportunidad, expresa, en que iba con cuatro amigos a la playa, a eso de las ocho de la noche, a sacar "muimui", y al pasar por la última cuadra de la calle Salaverry frente al local del Atlético Huacho, se les presentó un perro grande de color negro que empezó a ladrarles y no les dejaba pasar. Cual celoso guardián mostraba sus grandes colmillos en forma amenazadora. Los pescadores trataban de espantarlo tirándole piedras, pero el animal se tornaba agresivo cual una persona que actúa con una sola idea ¡No dejar pasar!
No pudiendo avanzar, ellos se retiraron a sus casas muy preocupados. En adelante no volvieron a transitar por el Iugar, ya que el perro se ponía así, sólo cuando se trataba de pescadores.
La creencia es que el can era como una especie de guardián que cuidaba la pesca para no ser exterminada.
Fuente: http://www.huacho.net/
No pudiendo avanzar, ellos se retiraron a sus casas muy preocupados. En adelante no volvieron a transitar por el Iugar, ya que el perro se ponía así, sólo cuando se trataba de pescadores.
La creencia es que el can era como una especie de guardián que cuidaba la pesca para no ser exterminada.
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EL Hallazgo Perdido (Huacho - Lima)
Los pobladores de esta zona cuentan que un antiguo pescador Llamado CLAUDIO ALCANTARA, en una oportunidad se dirigió a la Caleta de Carquin a mariscar (sacar mariscos) y note que el mar estaba en bonanza (marea baja) todo que le permitió bajar a fondo de un acantilado mas o menos a 80 metros de profundidad para sacar mayor cantidad de mariscos. Cuando estaba pescando sintió que el mar se agitaba (embravecido) y viendo que no podía salir se metió a un huequeron Llamado “Volantín” para refugiarse, y se dio con la sorpresa que en este lugar había un hermoso valle con muchos sombríos, especialmente frutales. Además vivían muchas personas de piel blanca con cabellos dorados (gringos).
Habían más mujeres que hombres, una de ellas se le acerco e interrogo ¿Que hacia en ese lugar? y el le contó a la mujer lo que Ie había sucedido, entonces ella le dijo que tenia que regresar inmediatamente a su sitio porque faltaba poco tiempo para que Llegue el guardián de este lugar, y que él se quedaría encerrado como ella para siempre, de no salir a tiempo.
Habían más mujeres que hombres, una de ellas se le acerco e interrogo ¿Que hacia en ese lugar? y el le contó a la mujer lo que Ie había sucedido, entonces ella le dijo que tenia que regresar inmediatamente a su sitio porque faltaba poco tiempo para que Llegue el guardián de este lugar, y que él se quedaría encerrado como ella para siempre, de no salir a tiempo.
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El Cerro Centinela (Huacho - Lima)
Los antiguos pobladores de Carquín afirman que el Cerro Centinela tiene mágicos sucesos, como aquel túnel con muchos caminos, extensos, que Ilega incluso hasta la Histórica Huaura.
Los pobladores manifiestan, que en este cerro los antiguos incas guardaban el oro y objetos de valor, para evitar ser víctimas de saqueos por parte de los españoles.
Los pobladores manifiestan, que en este cerro los antiguos incas guardaban el oro y objetos de valor, para evitar ser víctimas de saqueos por parte de los españoles.
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El Cerro de la Novia (Huacho - Lima)
Cuentan los pobladores de Santa María acerca de un cerro que se distingue de los demás, por ser inmensamente grande y de consistencia arenosa, en cuya falda existe un camino transitable.
Dicen que en las noches de luna llena aparece en dicho cerro una mujer con traje de novia quien sentada en lo alto del cerro entona canciones para niños, se dice que esto es porque en tiempo pasados existía en ese lugar una iglesia, en la cual un día se celebraba un matrimonio, en esos preciso instantes ocurrió un sismo que destruyo esta iglesia y murieron todos los presente menos la novia. Ella estaba en estado de gestación, después de tres meses de sufrimiento y dolor, la novia regresa al lugar y se suicida.
Dicen que en las noches de luna llena aparece en dicho cerro una mujer con traje de novia quien sentada en lo alto del cerro entona canciones para niños, se dice que esto es porque en tiempo pasados existía en ese lugar una iglesia, en la cual un día se celebraba un matrimonio, en esos preciso instantes ocurrió un sismo que destruyo esta iglesia y murieron todos los presente menos la novia. Ella estaba en estado de gestación, después de tres meses de sufrimiento y dolor, la novia regresa al lugar y se suicida.
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El Brujo Castrado (Huacho - Lima)
A mediado de los años cincuenta, cuando los antiguos moradores de la campiña Huachana, se dirigían a sus labores de campo en la hacienda Desagravio, conjuntamente con los jornaleros del barrio de Amay, cada vez que las aguas del río Huaura crecía, en los meses de enero, febrero y marzo, estos pernoctaban en la hacienda mencionada, debido a la imposibilidad de poder cruzar el río.
En la hacienda Desagravio había un tambo donde los parroquianos del lugar, gustaban de jugar casino y beber unos aguardientes, era casi común ver a los Huáchanos tanto de Amay así como de la campiña y Hualmay, armar sendas jugadas de casino hasta pasada la media noche. Colillas de cigarros y olor a aguardiente era el ambiente del lugar donde se desarrollaban las más emocionantes partidas de cartas. Briscan, Setenta, Veintiuno, casino individual y en parejas, noventa, era mayormente las partidas pactadas por los asiduos asistentes al tambo.
En la hacienda Desagravio había un tambo donde los parroquianos del lugar, gustaban de jugar casino y beber unos aguardientes, era casi común ver a los Huáchanos tanto de Amay así como de la campiña y Hualmay, armar sendas jugadas de casino hasta pasada la media noche. Colillas de cigarros y olor a aguardiente era el ambiente del lugar donde se desarrollaban las más emocionantes partidas de cartas. Briscan, Setenta, Veintiuno, casino individual y en parejas, noventa, era mayormente las partidas pactadas por los asiduos asistentes al tambo.
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